Canales amigos · Equipo Gremio · 02 Nov 2026

La humedad del muro se ataca por fuera: excavar hasta el cimiento, dejar que respire y tres barreras antes de volver a tapar

Séptimo aporte de Canales amigos, otra vez del arquitecto Diego Alvarado, el "Arqui Juve" de Saltillo, México, desde su canal propio, Juve 3D Studio. Son cuatro minutos de una obra de reparación que casi todos hemos visto alguna vez: un sótano donde el acabado se caía a pedazos y el bloque estaba tan mojado que "la mano te quedaba húmeda nada más de pasarla", y unos muros que dan al jardín con manchas oscuras y la pintura descascarada. Es el trabajo que más se hace mal en la obra pequeña: se raspa, se pinta con "pintura antihumedad" y a los seis meses está igual. El Arqui hace lo contrario: va a buscar el agua donde entra.

Qué dice

  1. Primero, ver cómo está de verdad el muro. Quitan con la mano los pedazos de yeso que ya estaban sueltos y aparece el bloque oscuro, empapado. Ese es el diagnóstico: no es una mancha de pintura, es un muro que tiene tierra mojada pegada del otro lado y nada que lo proteja.
  2. La "barrera" que había no servía. Al descubrir el muro por fuera encontraron tres hiladas de ladrillo cerámico puestas como barrera contra la humedad. "El cerámico no es para eso": el ladrillo también es poroso y chupa agua como el bloque. Lo quitaron con rotomartillo.
  3. Excavar hasta el inicio de la cimentación. Sacaron toda la tierra que estaba en contacto con el muro del sótano, hasta 2,80 m de profundidad, donde empezaba el cimiento. La barrera tiene que cubrir todo lo que va enterrado; si se queda a medio camino, el agua entra por lo que quedó sin proteger.
  4. Dejar que el muro respire. Con el muro destapado lo dejaron un par de días al aire "para que secara al 100 %", y en el video se ve cómo cambia de tono. Sobre un muro mojado nada pega bien.
  5. Lavar antes de revestir. El lunes, antes de aplicar nada, lavaron el muro con hidrolavadora para quitar toda la tierra. El mortero va sobre superficie limpia y humedecida; el lavado deja las dos cosas hechas.
  6. Primera barrera: mortero impermeable. Un mortero predosificado con aditivo impermeable, aplicado sin buscar que quede a plomo ni bonito ("no te tiene que quedar precioso ni muy derechito"), pero con un espesor mínimo de "cinco líneas" (medida de obra mexicana; aquí la traducimos más abajo).
  7. Segunda barrera: impermeabilizante asfáltico negro sobre el mortero ya fraguado ("no lo grabé porque andaba algo ocupado ese día").
  8. Tercera barrera: plástico de polietileno que envuelve el muro y la cimentación, sujeto a la pared con clavos de acero para hormigón. Recién entonces se vuelve a rellenar.
  9. Por dentro, sellar antes de volver a enlucir. No dejó el muro "cacarizo": antes de reponer el acabado aplicó a dos manos un sellador endurecedor antisalitre, transparente, y después volvió a enlucir lo dañado.
  10. Los muros del jardín, igual. Las manchas y la pintura que se descascara en la parte baja de los muros que dan al jardín son humedad por capilaridad, y "no es tan sencillo como quitar el acabado con una espátula y colocar el antisalitre: esa es una solución superficial". Excavaron también ahí y pusieron las mismas tres barreras.

Cómo lo dice

Enseña bien porque muestra el antes con las manos: arranca el yeso suelto frente a la cámara, toca el bloque mojado, enseña el ladrillo que alguien puso de barrera y dice sin rodeos por qué no sirvió. Se adelanta a las preguntas que haría cualquier cliente ("Arquitecto, yo no tengo sótano, ¿eso para qué me sirve?", "¿hasta qué profundidad excavaron?", "¿a poco le dejaste todo cacarizo el muro al cliente?") y las contesta con un dato. Admite lo que no grabó. Y separa con claridad la solución superficial (raspar y pintar) de la que ataca la raíz. La comunidad responde como responde el gremio cuando el tema le duele en su propia casa, y sus preguntas son la mejor lista de lo que el video no alcanza a cubrir: "¿y si el muro es colindante con el vecino y no puedo excavar?", "¿y si la humedad viene desde debajo del cimiento?", "¿y en un baño del segundo piso?", "yo hice exactamente lo mismo y cuando volvimos a poner la tierra volvió la humedad", "hay que evaluar cada caso: a veces es una fuga de la tubería o el nivel del agua del terreno". Otro cuenta que él rellenó la zanja con grava y plástico encima. Eso es gente real peleando con un problema real; abajo respondemos lo que se pueda.

Por qué lo dice

La idea de fondo es una sola: el agua del terreno entra al muro por donde lo toca, y se va por donde puede evaporarse. Un muro enterrado o con tierra de jardín pegada está chupando agua todo el tiempo, porque el bloque y el mortero están llenos de poros finos que la jalan como una mecha. Esa agua sube y atraviesa el muro hasta la cara de adentro, se evapora ahí y deja las sales que traía disueltas: eso es el salitre, y es el que empuja el enlucido y la pintura hasta despegarlos. Por eso raspar y pintar no sirve: la pintura "antihumedad" tapa la salida, el agua sigue llegando, las sales cristalizan detrás de la pintura y la embomban. La única solución que dura es cortar la entrada, y la entrada está del lado de la tierra. Por eso excavar, y por eso hasta el cimiento. Dejar secar primero no es perder dos días: un revestimiento puesto sobre un muro saturado no se adhiere y además encierra el agua adentro. Las tres barreras en serie se cubren entre sí: el mortero impermeable da una base continua y sin huecos, el asfalto sella las fisuras finas que el mortero tendrá con los años, y el plástico es la capa que la tierra mojada toca, la que no se pudre ni se disuelve. Y el antisalitre por dentro no arregla la causa: trata el muro que ya está cargado de sales, para que las que todavía queden no despeguen el enlucido nuevo mientras el muro termina de secarse.

Y esto en el Ecuador…

Diccionario de este video. Sótano = subsuelo; yeso = el enlucido o empaste de adentro; bloque = bloque (aquí es el hueco de pómez o de hormigón); hule = plástico de polietileno; cerámico = ladrillo; enyesar = volver a enlucir y empastar; cacarizo = picado, todo lleno de huecos; "líneas" = medida de espesor de obra que en México se usa de palabra y no tiene un valor fijo (por eso no la convertimos a milímetros). Nuestra recomendación práctica para el mortero impermeable es una capa continua de 1 a 1,5 cm, sin huecos ni partes delgadas, que es lo que pide cualquier enlucido exterior bien hecho.

¿Es la misma humedad? Primero, diagnosticar. Antes de excavar, descartar lo barato: una fuga de tubería (cerrar todas las llaves y mirar si el medidor sigue girando), una bajante de la cubierta que bota el agua al pie del muro, un jardín que se riega contra la pared, una vereda con caída hacia la casa. Y mirar el dibujo de la mancha: si está pareja a lo largo del muro y hasta una altura parecida (40 cm a 1 m) y con salitre blanco, es capilaridad; si es una mancha redonda o crece desde un punto, busque el tubo; si aparece en la parte alta o bajo la losa, es la cubierta o la condensación, no el suelo.

Lo que la receta del Arqui resuelve y lo que no. Sus tres barreras cortan el agua que entra de lado, desde la tierra pegada al muro: es el caso del subsuelo y del muro de jardín con tierra arrimada. Pero hay otro camino: el agua que sube desde abajo, por el cimiento y el sobrecimiento hasta la primera hilada. Esa no la para un revestimiento vertical, y es probablemente lo que les pasó a los que comentan "lo hice igual y volvió la humedad". Contra esa hace falta una barrera horizontal: en obra nueva, en el Ecuador se resuelve barato al construir, impermeabilizando la cara de arriba de la cadena de amarre o del sobrecimiento (mortero con impermeabilizante y una faja de lámina asfáltica o dos manos de asfalto) antes de asentar la primera hilada de bloque, y levantando esa primera hilada unos 20 cm sobre el nivel del jardín terminado. En casa ya hecha, los caminos son la inyección de una resina repelente en una fila de perforaciones a lo largo del muro (trabajo de especialista) o bajar la tierra del jardín por debajo del nivel del piso interior. Y ninguna barrera se mantiene si el agua se queda parada contra ella: la zanja se rellena con piedra o grava, no con la misma tierra arcillosa, y donde hay agua de verdad (la Costa, terrenos en ladera, subsuelos) va un tubo perforado al fondo, envuelto en tela, que lleve el agua a un pozo o a la calle. Eso el video no lo muestra, y es la mitad del arreglo.

Excavar junto a un cimiento sin tumbar la casa. El Arqui bajó 2,80 m al pie de un muro, y eso no se hace "al apuro". Reglas de obra que aquí sí decimos: excavar por tramos alternados de 1 a 1,5 m, no todo el largo de una vez, sobre todo en cimientos corridos viejos de piedra; no bajar nunca más hondo que la base del cimiento ni socavar por debajo; pasado 1,5 m de profundidad la zanja se entiba (tablones y puntales) o se le da talud, porque una zanja vertical en tierra suelta se cierra sin avisar y entierra a quien está adentro; la tierra que se saca se deja lejos del borde, no amontonada encima; y con lluvia no se trabaja dentro de la zanja. Si la casa tiene fisuras inclinadas en los muros o el cimiento se ve hundido (como cuenta una comentarista), primero que la vea un ingeniero: ahí la humedad puede ser el síntoma de un asentamiento, no la causa.

Muro colindante, sin poder excavar. Es la pregunta más repetida en los comentarios y la situación más común en Quito y Guayaquil, donde las casas van pegadas. Por dentro no se puede cortar el agua, solo convivir con ella: picar el enlucido dañado hasta 50 cm por encima de la mancha, dejar secar, aplicar el sellador antisalitre y enlucir con mortero 1:3 con impermeabilizante integral, o con un recubrimiento cementoso impermeable de los que se venden para tanques y cisternas, y terminar con pintura que deje respirar (de caucho, nunca esmalte ni pintura plástica de exteriores). Si se puede, dejar un zócalo ventilado y no arrimar muebles ni clósets a esa pared. Es un arreglo de años, no para siempre: hay que decirle la verdad al cliente.

Lo que cuesta, con los rubros de GREMIO (Quito, abril–junio 2026, en rubros referenciales): excavación a mano en tierra hasta 2,75 m, US$ 12,42 por m³ (en conglomerado duro, 16,14); impermeabilización de muros y cimientos con lámina asfáltica antirraíz, US$ 16,88 por m²; enlucido exterior liso con mortero 1:4 e impermeabilizante, US$ 10,00 por m²; enlucido vertical 1:3, 9,63; enlucido interior paleteado fino, 7,45; relleno compactado con material del sitio, 8,12 por m³, y con material importado, 18,01; desalojo con volqueta cargada a mano, 13,04 por m³; pintura de caucho exterior, 3,98 por m². Cuenta rápida para un muro de jardín de 6 m de largo con zanja de 60 cm de ancho y 1 m de hondo: 3,6 m³ de excavación (44,71), 6 m² de enlucido impermeable (60,00) y de lámina asfáltica (101,28) y el relleno con grava, que es material importado (64,84): unos US$ 270 de costo directo, más el arreglo de adentro. Un subsuelo de 2,80 m multiplica eso por cuatro o cinco, más el entibado. Comparado con raspar y pintar cada año, se paga solo.

Sierra y Costa. En la Sierra la humedad de muro viene sobre todo del jardín arrimado a la pared y de los aguaceros de la tarde sin drenaje; en los valles con suelos arcillosos (Quito, Cuenca, Ambato) la tierra mojada se queda pegada al muro semanas. En la Costa el problema es el nivel del agua del terreno, que en Guayaquil y Machala puede estar a menos de un metro: ahí un subsuelo sin drenaje perimetral no se seca nunca, y la barrera horizontal en la obra nueva no es un lujo. Y una advertencia para los dos: el bloque hueco de pómez chupa más agua que el ladrillo macizo mexicano del video, así que el daño avanza más rápido y la barrera hace más falta.

Canal amigo: Juve 3D Studio (Arqui Juve, México), el canal propio del arquitecto Diego Alvarado, que desde 2015 muestra sus obras reales con las manos en la masa, con los problemas tal como los encuentra y con una comunidad que le pregunta y le discute. Es gente real, obra real y experiencia real: por eso lo compartimos.

Capilaridad: por qué el agua sube sola por un muro. En un tubo muy fino, el agua moja las paredes y la tensión de su superficie la jala hacia arriba, contra la gravedad. Cuanto más fino el poro, más alto sube: la altura es inversamente proporcional al radio del poro. En teoría, los poros de un mortero o un bloque (de una milésima de milímetro) podrían subir el agua varios metros; en la práctica sube hasta donde la evaporación por la cara del muro iguala lo que entra desde abajo, que suele ser entre 40 cm y poco más de un metro. Por eso la mancha tiene un borde superior casi horizontal: es la línea donde el agua que sube se termina de evaporar.

El salitre y por qué despega la pintura. El agua del terreno trae sales disueltas (sulfatos, cloruros, nitratos). Cuando se evapora en la cara del muro, las sales se quedan y cristalizan: si cristalizan afuera, son el polvo blanco (eflorescencia); si la pintura no deja salir el vapor, cristalizan detrás de ella, dentro de los poros del enlucido (criptoflorescencia). Al crecer, esos cristales ejercen una presión capaz de romper el mortero desde adentro, y por eso el enlucido se esponja, se vuelve polvo y se cae en placas. Un sellador antisalitre consolida la superficie y reduce el paso de sales, pero mientras siga llegando agua con sales, el proceso continúa.

Por qué "dejar respirar" funciona. Un muro saturado tiene sus poros llenos de agua. Si se le pone un revestimiento encima, el mortero nuevo no puede agarrarse a los poros (están ocupados) y la humedad queda encerrada entre dos capas. Al destaparlo y dejarlo al aire, el agua sale por evaporación desde la superficie hacia adentro; el cambio de color que se ve en el video, de oscuro a claro, es el frente de secado avanzando. Dos días bastan para secar la superficie, no el corazón de un muro grueso: por eso conviene que la barrera quede del lado de la tierra y que el lado de adentro pueda seguir secándose hacia el ambiente.

Presión del agua: por qué la barrera va del lado mojado. En un subsuelo, el agua del terreno empuja contra el muro. Una barrera del lado de la tierra trabaja a favor de esa presión: el agua la aprieta contra el muro. Una barrera puesta por dentro trabaja en contra: el agua la empuja para despegarla, y por eso los recubrimientos interiores tienen que ser cementosos, muy adheridos al soporte, y aun así duran menos. Es la razón física detrás de que el Arqui haya preferido excavar y de que el arreglo por dentro en un muro colindante sea un paliativo.

Tres barreras en serie. Ninguna capa sola es perfecta: el mortero se fisura con los años, el asfalto se raya al rellenar, el plástico se perfora con una piedra. Puestas una sobre otra, el agua tendría que encontrar tres defectos alineados en el mismo punto para pasar, y la probabilidad de eso es mucho menor que la de encontrar uno. Es el mismo principio de los techos con dos capas o de los cables con dos aislamientos. Pero solo funciona si el agua no se queda estancada contra la barrera: un relleno de grava con un tubo de drenaje al fondo le quita la presión y deja que las barreras trabajen descansadas.

El ladrillo no es barrera. El ladrillo cocido tiene una porosidad parecida a la del mortero y absorbe entre el 8 y el 20 % de su peso en agua. Tres hiladas de ladrillo contra la tierra solo cambian el material por donde sube el agua; no la cortan. Una barrera de verdad es un material que no tiene poros conectados: asfalto, polietileno, láminas, o un mortero con aditivo que tapa y repele los poros.

§

Comentarios del gremio (0)

🔨 ¿Tú lo haces distinto en obra? Regístrate gratis o entra para comentar con tu nombre y tu oficio.