Canales amigos · Equipo Gremio · 26 Oct 2026

El contrapiso que no se parte: nivel con hilo y 1 % de caída, plástico debajo, malla levantada y dentellón en el borde

Sexto aporte de Canales amigos. El arquitecto es el mismo de los cinco anteriores, Diego Alvarado, el "Arqui Juve" de Saltillo, México, pero esta vez lo compartimos desde su canal propio, Juve 3D Studio, que publica desde 2015. El video es corto, cinco minutos, y está grabado al final de la jornada en que fundieron el piso del patio de una casa: se ve la obra, las carretillas en fila india, el martillo que se rompe y el cajón de triplex donde el mixer descarga. Lo que vale no es el piso liso del final sino todo lo que quedó debajo y que ya nadie va a ver: el nivel, la pendiente, el plástico, la malla y el borde. Eso es lo que separa un contrapiso que dura de uno que a los dos años está partido y levantado.

Qué dice

  1. Primero el nivel, con hilo y clavo. Toma una línea de referencia en la pared, mide cuánto hay de esa línea al nivel de la acera (79 cm) y, como quiere que el piso terminado quede 15 cm por debajo de la acera, suma: 79 + 15 = 94 cm. Esos 94 cm bajo la referencia los traslada al otro extremo, clava un clavo y templa el hilo: ese hilo es el nivel de hormigón terminado. Se mide dos veces y se funde una.
  2. El piso no va a nivel: va con caída. Desde el punto más bajo tira hilos hasta el extremo más lejano para saber cuántos centímetros hay que subir en la parte alta. Regla suya: 1 %, un centímetro por cada metro, con la caída hacia el jardín frontal, para que el agua escurra y no se empoce.
  3. Desbrozar, compactar y tender el plástico. Sobre el terreno limpio y compactado extiende un plástico de polietileno "calibre 600" en toda la superficie, para que la tierra no le chupe el agua al hormigón ni le suba la humedad al piso después.
  4. Malla electrosoldada en toda el área. Una malla "10-10" que, dice él, ayuda a contrarrestar los movimientos por dilatación y contracción con la temperatura, para que el piso no se parta. (Más abajo afinamos esta frase: la malla no evita la grieta, la controla.)
  5. Un dentellón en el borde. Recomienda poner en el perímetro un "castillo", de varilla o de armadura electrosoldada, que trabaje como dentellón que ancla y rigidiza el borde del contrapiso. El borde es el punto débil: ahí el piso se despostilla y se levanta si no tiene con qué agarrarse.
  6. Hormigón premezclado y bien cubicado. Hacer a mano el hormigón de todo un patio "es poco viable". Pidieron el mixer, cuantificaron bien para que no faltara a la mera hora, y armaron un cajón de triplex de 15 mm donde el camión descarga para no botar material. Si la casa está en una urbanización con vecinos quisquillosos, tiende un plástico igual en la calle para no manchar asfalto ni acera.
  7. Del cajón a la carretilla, y en fila india. El mixer descarga en la carretilla y, cuando se llena, el canalón descansa en el cajón. Cuando rebosa, a palear: "hay veces que se necesitan manos y uno hay que entrarle". Por el pasillo de la casa tendieron otro plástico para no manchar nada.
  8. Levantar la malla mientras se funde. La malla tirada en el piso no sirve. Mientras se extiende el hormigón se va levantando: mínimo una pulgada, lo ideal al centro del espesor, para que quede con recubrimiento y "jale bien".
  9. Cerrar el poro cuando el hormigón está "tiernito". Con el piso ya regleado, seco pero todavía blando, esparce estuco blanco (un mortero predosificado reforzado) sobre toda la superficie y lo paletea con un poco de polvo y agua hasta dejar el grano muy fino y el poro cerrado: ese es su "impermeabilizante". Advierte que al principio se ven manchas y diferencias de tono; a los 50 minutos, con sol, empieza a emparejar, y al fraguar se uniformiza.
  10. Resultado: un patio liso, con caída, listo "para la carnita asada". Cinco minutos de video, una tarde de obra y cuatro cosas invisibles debajo del piso.

Cómo lo dice

Enseña bien porque la cámara está en la obra al terminar la jornada, no en un estudio: se ve el hormigón todavía manchado, el martillo que se rompe ("no se burlen de la herramienta"), el cajón de triplex con restos, los compañeros carretillando. Da el número completo del nivel (79 + 15 = 94 cm) en vez de decir "se nivela bien", da la pendiente en porcentaje y en centímetros por metro, y da el espesor del triplex y el calibre del plástico. Dice qué haría distinto según dónde esté el patio (atrás de la casa, a mano no; en urbanización, plástico en la calle) y hace el chiste que hace cualquiera que haya cubicado mal una vez: cuantificar bien "para que no vaya a faltar a la mera hora". Y la comunidad responde como gremio: un albañil le aconseja pedirle al chofer del mixer que "no sea tan calabaza" y descargue suave en la carretilla; otro le dice que la malla se calza con pedazos de varilla clavados y alambre quemado; otro le reclama que no se burle de los obreros; y una fila de preguntas de obra de verdad: ¿qué espesor debe tener?, ¿para qué es el plástico?, ¿se puede fundir un contrapiso sobre otro viejo?, ¿en un baño es igual?, ¿tiene pendiente o no? Eso es gente real construyendo con lo que ve.

Por qué lo dice

Todo el video se sostiene en una idea: el contrapiso se parte por lo que pasa debajo y en los bordes, no por lo que se ve encima. El hormigón se encoge al endurecer y se mueve con el calor y el frío; si está pegado a una tierra que le roba el agua, apoyado en un relleno flojo que se asienta por partes, y con bordes sueltos, se agrieta y se levanta en placas. Por eso cada paso: el nivel con hilo garantiza un espesor parejo (el espesor desigual es grieta segura, porque la losa delgada se seca y se encoge antes que la gruesa); la caída del 1 % saca el agua, y el agua empozada es la que se mete por la primera fisura y la agranda; el plástico corta la succión del suelo, que si no se lleva el agua que el cemento necesita para endurecer (lo mismo que vimos en el aporte del enlucido: la pared seca roba el agua) y además impide que la humedad del terreno suba al piso terminado; la malla levantada cose la grieta cuando aparece, para que quede fina y cerrada en vez de abierta y desnivelada, y por eso tiene que estar dentro del hormigón, no tirada abajo donde no trabaja; y el dentellón engrosa y ancla el borde, que es donde la losa se curva al secarse y donde el agua socava el relleno. El cajón de triplex y el plástico en la calle no son estética: es que el hormigón que se bota al piso es plata botada y además manchas que un vecino cobra. Y cerrar el poro al final con un mortero fino es la versión de patio del masillado: una superficie densa deja pasar menos agua y se desgasta menos.

Y esto en el Ecuador…

Diccionario de este video. Firme = contrapiso; hule = plástico negro o polietileno; banqueta = acera o vereda; castillo = columneta, y aquí, puesto acostado en el borde, es un dentellón o viga de borde; triplay = triplex; trompo = mixer; cuantificar = cubicar; fraccionamiento = urbanización o conjunto; estuco blanco = mortero predosificado para acabado; flotear = paletear; carnita asada = la parrillada del domingo.

El plástico y la malla, traducidos a lo que se vende aquí. El "calibre 600" mexicano es un polietileno de unos 0,15 mm; aquí se pide como plástico negro de 0,15 mm (y si el terreno es húmedo, mejor de 0,20 a 0,25 mm), traslapado por lo menos 15 cm entre fajas. La malla "10-10" de allá (alambre de 3,4 mm cada 15 cm) es parecida a nuestra malla R-84 (4 mm cada 15 cm); para un contrapiso de casa con la R-84 o la R-106 alcanza, y la R-196 (5 mm cada 10 cm) que traen los rubros referenciales es ya para pisos con carga. Lo que no cambia es la regla del Arqui: la malla va levantada, en el tercio superior o al centro, calzada con "galletas" de mortero o pedazos de varilla, nunca tirada sobre el plástico, porque abajo no trabaja.

Lo que cuesta, con los rubros de GREMIO (Quito, abril–junio 2026, en rubros referenciales): contrapiso de hormigón simple f'c = 180 kg/cm², 8 cm, incluida la piedra bola de 10 cm, el polietileno y la malla electrosoldada, US$ 23,96 por m² (materiales 12,76; mano de obra 8,89; equipo 2,31). El mismo contrapiso de 6 cm sin malla, US$ 19,70 por m²; y uno de 5 cm con malla sobre relleno granular de 15 cm, US$ 14,29 por m². La malla R-196 sola vale US$ 6,89 por m² puesta. Si prefieres el mixer, como en el video, el hormigón premezclado de 180 kg/cm² está en US$ 122,86 por m³ y el de 210 en 125,95, con colocación: para un patio de 40 m² a 8 cm son unos 3,2 m³, y el camión te ahorra un día de concretera. Para el acabado, el masillado alisado con mortero 1:3 de 1 cm vale US$ 6,03 por m², y con endurecedor de cuarzo, 9,58. Regla rápida de presupuesto: un patio de 40 m² con contrapiso completo de 8 cm anda por los US$ 950 a US$ 1 000 en costo directo, más el masillado si lo quieres fino.

Base: aquí ponemos piedra bola. En México compactan la tierra y tienden el plástico. La práctica de la Sierra y de los rubros ecuatorianos es tender antes una cama de piedra bola o ripio de 10 a 15 cm, acuñada y compactada, y encima el plástico. No es capricho: en los valles de Quito, Cuenca y Ambato hay arcillas que se hinchan y se encogen con la lluvia, y en la Costa hay suelos blandos con el agua a medio metro. La piedra bola reparte la carga, corta la subida de humedad por capilaridad y le da al contrapiso un apoyo que no cambia de volumen. Si el relleno es de tierra, va compactado por capas de 20 cm (relleno compactado con suelo natural, US$ 8,13 por m³; con sub-base clase III, US$ 26,39 por m³), nunca tierra suelta "para que se asiente sola", porque se asienta, pero con el piso encima.

Dos cosas que el video no dice y aquí sí decimos. Primera, las juntas: ni la malla ni el dentellón evitan que el hormigón se encoja; lo que hacen es controlar por dónde se agrieta. Un contrapiso grande se corta en paños, con la junta a una profundidad de un cuarto del espesor, a una distancia de 24 a 30 veces el espesor: con 8 cm, paños de 2 a 2,4 m; con 10 cm, de 2,5 a 3 m, lo más cuadrados posible. Se cortan con disco al día siguiente o se dejan con una regla de madera al fundir. Sin juntas, la grieta elige ella dónde salir, y siempre elige mal. Segunda, el curado: el Arqui dice "esperando a que seque", y es la frase que todos decimos, pero el hormigón no se seca, se hidrata: necesita el agua adentro para ganar fuerza. En Quito con sol y viento de la tarde, o en Guayaquil a 32 grados, el patio recién fundido pierde el agua por arriba en horas y aparecen las fisuras finas de mapa. Regar o cubrir con plástico o sacos mojados desde el día siguiente y por lo menos 7 días, y no cargarlo con la mixer de la obra de al lado a la semana.

El acabado y la lluvia. El estuco blanco paleteado del video deja un piso cerrado y liso, perfecto para un patio techado de Saltillo donde llueve poco. En el Ecuador un patio al aire libre liso es una pista de patinaje cuando llueve: para exteriores conviene un acabado escobillado (se pasa la escoba cuando el hormigón ya no se pega) o el masillado con un poco de textura, y reservar el liso para interiores donde va cerámica o porcelanato encima. Y un aviso sobre la técnica de espolvorear mortero seco encima: funciona si se hace cuando ya se fue el agua de exudación, como hace él ("seco pero tiernito"); si se espolvorea con el piso todavía brillante de agua, la capa de arriba se despega y se desgasta en polvo en pocos meses. Si no se tiene la mano, es más seguro el masillado al día siguiente con mortero 1:3.

Resistencia y espesor para la casa ecuatoriana. El contrapiso no es estructura (no carga la casa, descansa en el suelo), así que la práctica y los rubros usan 180 kg/cm² y de 6 a 8 cm en vivienda, 10 cm si entra el carro. Para garaje o taller, 210 y malla R-131 o más. Si el piso va dentro de la casa, el plástico es obligatorio: sin él la humedad sube y en un año el piso flotante se hincha o la cerámica se despega. Y si el contrapiso es de un local que da a la calle, la acera de afuera tiene su propio rubro (acera de hormigón simple de 180 kg/cm² y 6 cm, US$ 14,58 por m²) y su propia norma de accesibilidad, la NTE INEN 2243, que pide pendiente transversal máxima del 2 %: la misma lógica del 1 % del Arqui, pero con tope.

Canal amigo: Juve 3D Studio (Arqui Juve, México), el canal propio del arquitecto Diego Alvarado, que desde 2015 muestra sus obras reales con las manos en la masa, con los errores en cámara y con la comunidad que le discute. Es gente real, obra real y experiencia real: por eso lo compartimos.

Por qué el hormigón se agrieta aunque nadie lo cargue. Al endurecer, la pasta de cemento pierde parte del agua y se contrae: es la retracción por secado, del orden de medio milímetro por cada metro. Una losa de 10 m que quisiera encogerse 5 mm no puede, porque la fricción con el suelo la sujeta; esa fuerza de tracción supera lo que el hormigón aguanta (apenas una décima parte de su resistencia a compresión) y aparece la grieta. Las juntas le dan a la losa un sitio planeado para encogerse; la malla no impide la grieta, pero reparte la abertura en muchas fisuras finas en lugar de una gruesa, y las mantiene cerradas y al mismo nivel. Por eso la malla tiene que estar dentro del hormigón, en la mitad superior, que es donde el secado y la contracción son mayores.

El suelo como esponja: succión y capilaridad. La tierra seca tiene poros muy finos que jalan el agua del hormigón fresco por capilaridad, igual que un bloque seco se la roba al enlucido. Si el cemento pierde esa agua en las primeras horas, la capa de abajo queda mal hidratada y débil. El mismo mecanismo, al revés, sube la humedad del terreno al piso terminado durante años. Una lámina de polietileno corta ese puente en los dos sentidos: por eso es barrera de vapor y a la vez retiene el agua de mezcla donde hace falta.

Hidratación, no secado. El cemento endurece porque reacciona químicamente con el agua formando cristales que se traban entre sí. A los 7 días tiene unos dos tercios de su resistencia, a los 28 la de diseño, y sigue ganando lentamente mientras tenga agua disponible. Si el agua se evapora por arriba antes de reaccionar, la superficie queda frágil y pulverulenta y, como además se contrae antes que el interior, se cuartea en fisuras de mapa. Curar es mantener la humedad el tiempo suficiente para que la reacción gane la carrera a la evaporación.

El borde se curva. La cara superior de una losa seca antes que la inferior, así que se encoge más y los bordes tienden a levantarse ("alabeo"). Una losa con el borde levantado apoya solo en el centro, y la primera carretilla o el carro la parte en el borde. El dentellón o viga de borde engrosa esa franja, le da peso y la ancla al suelo, y de paso evita que el agua de lluvia socave el relleno de abajo.

La exudación y el espolvoreo. Después de regleado, el agua sobrante del hormigón sube a la superficie: es la exudación, y la película brillante dura hasta que el hormigón empieza a fraguar. Si se espolvorea cemento o mortero seco sobre esa agua, la capa superior queda con una relación agua-cemento muy alta y mal unida a lo de abajo: se delamina y se desgasta en polvo. Si se espolvorea después, cuando la superficie ya opaca y resiste el dedo, la capa fina se integra, se densifica con la llana y cierra el poro. La ventana es corta y depende del sol y del viento: por eso el oficio lo mide tocando, no con reloj.

Por qué 1 % y no 0. El agua sobre una superficie casi plana se mueve por la pendiente; con un 1 % una gota recorre un metro bajando un centímetro, suficiente para escurrir aunque el acabado tenga pequeñas ondulaciones. Las normas de accesibilidad limitan la pendiente transversal de una acera al 2 % porque más allá empieza a ser incómoda para caminar y peligrosa para una silla de ruedas; entre 1 y 2 % está la zona donde el agua se va y el piso sigue sintiéndose plano.

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